Las mujeres han sido tratadas injustamente a lo largo de la historia, y se las ha privado de muchos de los derechos fundamentales. En el siglo XX, después de siglos de movilizaciones, su situación jurídica, social, educativa y política cambió radicalmente en algunos países. Podemos decir que ahí pudimos ver el reconocimiento de la igualdad de derechos de todos los seres humanos, la liberación de la mujer por parte de las discriminaciones que sufría, y su acceso a la educación, al trabajo y a la participación política, ha sido el cambio social más importante sucedido el pasado siglo.
Sin embargo, en muchos países la situación de la mujer continua siendo injusta. Aunque la ciencia dice que la inteligencia del hombre y de la mujer son iguales. Creo que la discriminación se basa en una invención cultural. Desde tiempos remotos y en casi todas las sociedades, han existido prejuicios o falsas creencias, que ha fuerza de repetirse, se consideraron verdades. Uno de los principales prejuicios es el de considerar a la mujer intelectualmente inferior al hombre, incapaz de controlar sus emociones, y que, por ello, necesitaba ser tutelada por una figura masculina: el padre o el marido. Otro de los prejuicios que se le atribuía a las mujeres es el de ser un peligroso poder de seducción, pudiéndole producir al hombre deseo. Para poder evitarlo, convenía esconder a la mujer en el hogar.
A pesar de que la mujer durante siglos ha sido recluida en los hogares con la función de ocuparse de la casa, de la alimentación y cuidado de la familia. Fue todo gracias a los movimientos feministas, lo que nos demuestra que sin la participación de los ciudadanos no se logra el progreso social. Es por ello que gracias a mucha de las mujeres que lucharon por sus derechos, podemos hoy poseer gran parte de privilegios que antes nos lo habían quitado sin más. Como por ejemplo, poder votar y ejercer nuestra participación política; acceder al mundo laboral y también en la educación; la equiparación o igualdad de sexos dentro de la familia con el fin de evitar la subordinación de la mujer.
Para finalizar, cabe destacar que el feminismo es un movimiento social y político que defiende la igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres.
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