Visitaba aquella ciudad por primera vez junto con mi grupo de amigos. Coincidió mi estancia con el Carnaval. Salí del hostal ya caída la noche y caminamos rumbo a la música de un desfile que por el ruido prometía ser divertido.
La gente se agolpaba en cada esquina y en la calle resonaban los tambores y el alboroto de los allí asistentes. Las bailarinas avanzaban en zigzag saludando al público. Algunos enmascarados se abrían paso entre la gente, mientras los niños disfrazados con trajes coloridos y caretas de plástico corrían por todos lados.
Al rato entramos a un bar y nos bebimos unas copas. Volvimos al desfile, un poco más alegre, y bailamos al son de los tambores, aunque cada uno lo hacía a su modo.
En medio de aquel alboroto conocimos a otro grupo. Estos estaban tomando una bebida similar al agua que mezclaban con otra sustancia solida. A mí me ofrecieron entre risas. Estuve a punto de rechazarlas pero, era carnaval. Al final me decidí a probarlo.
-¡Esto es lo que tomamos aquí!, me dijeron.
-Un poco fuerte, dije yo.
Enseguida me sentí mareado y bastante mal. Parecía que todo giraba a mi alrededor. Me sujeté a una farola, esperé un poco. De pronto me invadió un mareo repentino y tuve la sensación de caer en un abismo. Eso es lo último que recuerdo. Ahora me encuentro en una habitación blanca llena de monitores, no se si es un sueño o un delirio.
CONSUMIR DROGAS NO TE HACE "MODERNO Y LIBRE" SINO DÉBIL Y ESCLAVO.
