viernes, 5 de mayo de 2017

SER PERSONA.

El miedo, la desconfianza o la hostilidad hacia los extraños o extranjeros han sido sentimientos muy extendidos en casi todas las culturas. Las sociedades creen o han creído y mantienen su identidad enfrentándose a las demás. 

La tendencia originaria de los pueblos ha sido reservar celosamente el título de "ser humano" o de "persona" exclusivamente a los miembros de su comunidad. No basta con tener un rostro humano para pertenecer de pleno derecho a la humanidad o su comunidad.

En efecto, los humanos tienden a definirse por su cultura y mostrar compasión a los que no pertenecen a su grupo. Por tanto, las primeras de las reacciones espontáneas frente al extranjero es imaginarlo inferior, puesto que es diferentes a nosotros; si no habla nuestra lengua es que no habla ninguna, o no sabe hablar. Lo que provoca, sufrir ciertas discriminaciones.

Aunque dentro de una sociedad, el enfrentamiento o el rechazo no solo se da al extraño, sino también, a diferentes tipos de personas. Ahora algunas de las formas de rechazo al diferente ha sido en una mayor medida las discriminaciones por razón de sexo, de etnia, de religión, de orientación sexual, etc.

Ante esta situación, no debemos considerar que la pertenencia a un país o a una cultura es lo que nos define como persona y de ser unos más dignos de otros, por ser o no ser extranjero. Por ello, nadie tiene derecho en obligar a los extranjeros a abandonar su cultura para poder integrase en otro país. Es por esto que la dignidad humana no procede de la identidad cultural, religiosa o racial, sino de pertenecer a la especie humana.

En conclusión, todas las personas nacemos libres e iguales en dignidad y derechos. Y así debería ser. En la que no debería darse ningún tipo de discriminación por ser mujer, pertenecer a otra religión, etnia o estilo de vida. Porque eso es lo que nos diferencia y no nos hace ser a todos iguales.

2 comentarios:

  1. ¡Hola María!
    Esta entrada viene genial para el juego de "contra viento y marea" ya que nos ha hecho sentir un refugiado por un momento y quizás jugando a ese juego te hayas podido inspirar un poco mas para escribir esta entrada llena de verdades.
    La imagen que has puesto al final de tu publicación también ayuda para explicar que todos somos iguales y que las pequeñas diferencias son las que nos hacen ser distintos entres nosotros pero que hay que respetarnos.
    Me ha gustado mucho tu publicación.
    Un beso

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    1. ¡Hola Fáti!
      Pues sí, unos de los motivos por el cual escribí esta entradas, fue ese, ya que jugando al juego me hizo replantearme muchas cosas. Como que nadie debe ser más o menos que nadie, por venir de fuera. Esta superioridad creada por personas con un nivel adquisitivo más alto, en mí a provocado en mi que no hay nadie ni por encima ni por debajo, ya que todos somos personas. Y que el dinero no te da la felicidad, solo la compra.
      Muchas gracias por comentar, me alegro que te haya gustado esta publicación.
      Un saludo:)

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